COFRADÍA SACRAMENTAL DEL CRISTO DEL DIVINO AMOR Y NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD · LA MARINERA

Sede: Convento RRMM Agustinas (monjas de la sangre).

 

Indumentaria: vesta y capirote rojo, capa blanca con escudo. Cíngulo, guantes y calcetines blancos. Zapatilla roja con hebilla.

 

Pasos: Cristo del Divino Amor: anónimo (atribuido a la escuela de Olot), 1942.

Virgen de la Soledad, la Marinera: Juan Bautista Vera, 1710.


La fundación de la Cofradía Sacramental del Cristo del Divino Amor y Virgen de la Soledad “La Marinera” se estima que pudiera fecharse alrededor de 1418, denominándose en un principio Hermandad de la Preciosísima Sangre de Jesucristo, siendo ésta la razón por la cual el convento de las Canonesas de San Agustín se le conoce popularmente como el de las Monjas de la Sangre. El primer documento escrito que se conserva referente a la hermandad es el acta fundacional del convento de las monjas, fechado en 1606 y en él ya se menciona la cofradía.

 

Antiguamente existía la costumbre de que los marineros mercantes antes de salir de viaje rezaran y se encomendaran a la Virgen de la Soledad para no ser cautivos de los piratas berberiscos. Es por tal motivo que finalmente la Virgen se quedó con el sobrenombre de la Marinera. La talla de la Virgen es una de las más antiguas de la Semana Santa alicantina, y aunque fue quemada en las revueltas de 1931, se pudo rescatar la cabeza de entre escombros y cenizas por D. Julio Parreño, que la restauró y le incorporó un cuerpo de bastidor. A señalar que, durante la Guerra Civil, la imagen estuvo escondida en casa del Sr. Parreño, en donde la protegió de un futuro incierto, hasta que finalizada la guerra civil pudo devolverla al convento.

 

En 1942 se refundó la cofradía y se le puso el nombre del Cristo del Divino Amor y Virgen de la Soledad, La Marinera, agrupando a miembros de los Colegios Oficiales de Procuradores, Médicos, Farmacéuticos y Practicantes. Además del paso de la Soledad, la Marinera, la Hermandad adquiriría un nuevo paso, un Calvario de asombrosa ejecución y excepcional realismo.