Cofradía Sacramental del Cristo del Divino Amor y Nuestra Señora de la Soledad “La Marinera”

 

Año Fundación: 1942

Sede Canónica: Convento de las Monjas de la Sangre

 

Imágenes:

Grupo Escultórico del Cristo del Divino Amor:  Santísimo Cristo del Divino Amor · Miguel Castellanas, Olot 1942

Virgen María, San Juan · Miguel Castellanas, Olot 1942

Imagen Mariana: Nuestra Señora de la Soledad “La Marinera” · Bautista Vera 1710

 

Escudo:

Como elementos principales encontramos los que son referentes a la pasión de Jesucristo, en el eje central encontramos una cruz, símbolo de la salvación, a cada lado de la misma encontramos una fustiga representación de la pasión y de una escalera en representación del pasaje del descendimiento. En el suelo encontramos los tres clavos de Jesucristo, todo ello enmarcado por una cenefa lisa de color ojo y rematada por la corona de espinas, también todo en un color rojo sangre, en recuerdo de su sede canónica y el convento de las Reverendas Madres Agustinas de la Santísima Sangre de Cristo.

 

Indumentaria:

Es tradicional de esta Cofradía portar vesta y antifaz raso de color rojo sangre. Portan capa raso de color blanco y sobre el hombro izquierdo el escudo de la corporación bordado. A la cintura encontramos cordón dorad. Se complementa con guantes y calcetines blancos y calzado de color rojo.

 

Historia:

En 1600, y según la Crónica de Viravens, existía una capilla para los reos condenados a la pena capital. En ella existía una imagen de la Virgen con la advocación de Soledad. Esta imagen era muy venerada: los enfermos creían curar al contacto de la toca o del rosario que pendía de sus pequeñas y finas manos; los marineros la invocaban para obtener su protección y no caer cautivos de los piratas. Y, tantos fueron los favores, que aquellas gentes sustituyeron el título de Soledad por el de Nuestra Señora de La Marinera.

 

A lo largo de cuatro siglos, la imagen ha sufrido dos graves profanaciones. La ocurrida con la entrada de los ingleses en la que fue rescatada de entre las inmundicias (8 Agosto 1706) y la de 1931 en que aparecieron sus restos entre un montón de cenizas y escombros. Todavía hoy su cara, y en especial sus ojos, portan el recuerdo de aquellos hechos.

De acuerdo con la "Chrónica" del Deán Bendicho, sabemos que en el Convento de las RR.MM. Canonesas de San Agustín, estaba fundada la Cofradía de la "Sangre de Cristo", que recibía el amparo de la Ciudad.

"pues la favorece con mandar a sus oficiales y consejeros asistan y acompañen la procesión que hace la cofradía el Viernes Santo con una vela de cera blanca que paga la Ciudad para cada uno"

 

Sin embargo, a la luz de los datos que nos revela el "Libro de la Fundación" del Convento de la Sangre de Cristo de la ciudad de Alicante, es evidente que la existencia de dicha cofradía era anterior a la fundación del Convento.

 

Refiere el acta de fundación que, a principios del siglo XVII, algunos religiosos y caballeros, procuraron juntar en el salón del Ayuntamiento de la ciudad a algunos jurados de ella, al Deán y Cabildo de la Colegial y a algunos otros caballeros, con el propósito de presentarles la preocupación de

"hiciese un convento de monjas en esta ciudad para poder cumplir con él sus buenos deseos y no obligarles a salir de la tierra para hacerlo por la dificultad e inconvenientes que en ello solían ofrecerse"

 

Sopesadas las razones, se resolvió se edificase dicho convento y fuesen sujetas al Ordinario y se escribiera al Sr. Obispo de Orihuela, Don Andrés Balaguer, pidiendo licencia para ello y para denominar de que orden sería. Se nombró por electos al Deán Miguel Zaragoza, al Canónigo y Comisario de la Santa Inquisición, Tomás Pérez; al Canónigo y Vicario, Jaime Galante; al padre maestro Fray Jerónimo Gracián de la Madre de Dios, de la Orden de Nuestra Señora del Carmen; a don Juan Vich, Bayle de la Gobernación de Orihuela; y a Jerónimo Vallebrera, caballero.

 

En la visita pastoral que realizó el Obispo a la ciudad en el mes de Abril de 1606, concedió la licencia solicitada e impuso algunas condiciones que se recogen, más tarde, en el auto recibido por el notario don Juan Torres el 16 de Mayo de 1606, otorgando poderes al canónigo Pedro Ivarra y a Jerónimo Vallebrera para que en su nombre fundasen dicho monasterio, fuesen a traer a las fundadoras del Monasterio de San Cristóbal de Valencia y comprasen la casa o casas necesarias y demás cosas convenientes para dicha fundación.

 

En cumplimiento de lo acordado, reunieron a los mayordomos y cofrades de la Cofradía de la Sangre de Cristo y

"pidiéronles la iglesia y demás casas de la dicha cofradía para en ella como lugar más a propósito hacer dicho monasterio. Y todos unánimes y conformes condescendieron con tan justa petición e hicieron donación de ella para dicho efecto con ciertas capitulaciones, como parece con auto por ante Francisco Pérez, notario”

 

El 16 de Julio de 1606, llegaron las fundadoras y el 18 del mismo mes y año, se instalaron en el que pasaría a denominarse Convento de la Sangre de Cristo.

 

Todo lo anteriormente expuesto argumenta que el origen de la Cofradía de la Sangre de Cristo de Alicante bien podría remontarse al siglo XVI, a pesar de que sigue siendo una incógnita su fecha de fundación. Si en 1606 se funda el Convento, y la Cofradía poseía por entonces una iglesia y casas en propiedad contiguas a la misma, es obvio que disponía desde hace tiempo de una organización administrativa -en el Libro de la Fundación se hace referencia a la existencia de mayordomía-, y de unos cultos y actos en honor a las imágenes del Ecce Homo y a la Virgen de la Soledad. Y esto, además, corrobora la afirmación recogida por Viravens en su Crónica, al decir

(…) "había por los años 1600 un Santuario que servía de Capilla a los reos condenados a la última pena."

 

Otro dato que nos ayuda a fechar la existencia de esta Cofradía de la Sangre era la devoción de esta advocación en todo el Reino de Valencia. La misma venía a entroncarse con el resurgimiento de las compañías de disciplinantes que secundaban a San Vicente Ferrer en sus viajes y predicaciones -recordemos que San Vicente Ferrer predica en Alicante en el año 1411. Coincide pues con el auge de las cofradías de la Vera Cruz en Castilla y Andalucía que veneraban la reliquia del Lignum Crucis, a partir del siglo XV comenzó en el Reino de Valencia a darse culto a la Sangre de Cristo.

 

Juan Bautista Maltés, en su obra IIlice Ilustrada, de manera muy prolija, nos relata la devoción alicantina a las imágenes del Convento de la Sangre, el Ecce Homo (iconografía esta que en el Reino de Valencia representaba la devoción a la Santísima Sangre de Cristo, como es el caso de Manises, Pego y Elche) y La Soledad "La Marinera”.

 

En un relato portentoso ocurrido en Mislata estaría el origen de la devoción a la Preciosísima Sangre de Jesucristo. Divulgada esta fiesta a Valencia, se fundó una cofradía en la parroquia de San Miguel y San Dionisio, en el arrabal de la Villa Nueva, cuyas constituciones fueron aprobadas el 15 de Marzo de 1535 por Gaspar Rubió, doctor en cánones y vicario general. Paulo III instituyó su fiesta en Bula fechada el 14 de Abril de 1540. Se ha localizado la fundación de esta cofradía en diversos pueblos de todo el Reino de Valencia.

 

La talla de la Virgen es una de las más antiguas de la Semana Santa alicantina, y aunque fue quemada en las revueltas de 1931, se pudo rescatar la cabeza de entre escombros y cenizas por D. Julio Parreño, que la restauró y le incorporó un cuerpo de bastidor. A señalar que, durante la Guerra Civil, la imagen estuvo escondida en casa del Sr. Parreño, en donde la protegió de un futuro incierto, hasta que finalizada la guerra civil pudo devolverla al convento. 

 

En 1942 se refundó la cofradía y se le puso el nombre del Cristo del Divino Amor y Virgen de la Soledad, La Marinera, agrupando a miembros de los Colegios Oficiales de Procuradores, Médicos, Farmacéuticos y Practicantes. Además del paso de la Soledad, "La Marinera", la Hermandad adquiriría un nuevo paso, un Calvario de asombrosa ejecución y excepcional realismo.

 

Aportación musical a la Semana Santa

  • Divino Amor y Soledad · José Aparicio Peiró. Marcha de procesión. Dedicada a la Cofradía del Cristo del Divino Amor y la Virgen de la Soledad. 30 de marzo de 1996.
  • Soledad (canción) · Carlos Berrueco